miércoles, 13 de junio de 2012

MITAD DEL CAMINO, RECINTO SECRETO DONDE MORAN LOS FANTASMAS

Cuando pude darme cuenta había caminado demasiado, había deambulando en círculos por un sendero desconocido  cuyo hambre voraz que tienen las calles de lima absorbió mis historias y mis pocas ganas de seguir.
Había seguido las huellas de ángeles que alguna vez fueron hermosos pero cuya soberbia sucumbido y logro lanzarlos hacia el más hermoso infierno: la tierra.
¿Era esta, acaso parte de una pesadilla en medio del camino de ángeles caídos que me arrastraba a seguir lo desconocido?
 De pronto esa extraña sensación que golpea mi corazón desde siempre.  Como una espada filuda cubierta de ironía cuyo dolor más profundo disipa mis dudas inyectándome caos.
Y de nuevo  las ganas, las pocas ganas de buscar ese algo sin saber que es o cuál es su principio y si pondré yo su final.

Dicen que es paranoia, sentir  esa hoja filuda intentando cortar las venas del destino para luego inyectar un espíritu que urge un aposento donde pernoctar.
¡No quiero querer! resuena un grito estremecedor hasta la luna como un mandamiento
No quiero ceder si no es hasta el fondo.
No quiero querer al menos que exprimas al sol y seas fantasía.

A cada paso que daba, el laberinto me devoraba perezosamente sin que yo ambicionara darme cuenta de nada en absoluto, ni siquiera pensaba en salir, pero no obstante mi cabeza se llenaba de una gran clarividencia, una que decía que no regresaría jamás de ese lugar. Que mis pasos solo me habían arrastrado como en toda mi vida y como en toda resistencia  a una sola razón:
-No hay final, no hay camino. Solo queda terminar con decencia y morir.

En medio de esa maraña de pensamientos, entre caminos enredados encontré una mísera grieta de esperanza, una pequeña luz opacada, casi muerta que comparada con el resto no parecería que debería existir.
La luz que dice adiós.
 En realidad esa luz fue, es y será mi amiga paloma que no tenía en ese entonces la muerte pintada aun en la cara. Paloma, poetisa de los sentimientos, de la soledad, del espacio y la consolidación de la vida. Emergía como luz opaca, casi deslucida sin resplandor pero siempre fue y será luz.(ella lo sabe)

Paloma siempre poseía una sonrisa apagada por el viento embustero, viento que una vez la sedujo para ver el entierro de la imaginación. Fue un día que ella le dejo dormitar tras su balcón más al salir el crepúsculo el cogió sus cosas hurto su alma, rompió su corazón.
Desde ese día paloma, escondió su sombra en un rincón donde no habita la iluminación, donde llora en silencio, en cada verso en cada letra, en cada son.

Antes o una vez fue hermosa como las nereidas del mar, como una diosa buscando enamorar al ciclope iracundo inhumano. Hoy la vida le dio el presagio absoluto de su existir; poetisa de la angustia ensangrentada, princesa de la soledad.

Su ojos son hermosas lagunas donde muchas veces intente naufragar y tonto yo, precipitado yo terminaba ahogándome en se gélido depósito de tristeza.
No obstante debo admitir que no fue indiferente una tarde de diciembre cuando la conocí, ese día  instantáneo como el tinto del vino y tan eterno como el botón de la blusa de sus pechos antes del antojo de sombras que junta pedazos y deja rosales sangrar.

 
Puedo amar a paloma, abrazarla, enrollarla en mis brazos a sabiendas que ella nunca sentiría mi calor. Puedo oler, sentir su perfume de chocolate distancias enteras y ella nunca intentara regalarme con el viento dicho aroma. Puedo amarla en silencio, acostúmbrame a no estar con ella, vivir sin acariciar su cabello, sin volver a besar sus labios, sin su minúscula compasión, con  sus inmensas ganas de morir y no obstante sentir amor.

 
Pero ahora estábamos en aquel túnel semioscuro y solitario.
Solos: yo y ella, los dos juntos por algún error o mal juego de azar del destino.
Falta cordura a la vida pienso, más sangre para escribir y entonces ese miedo que agranda la timidez cuando nos rodea el mundo con sus furtivas burlas.

 
En ese instante yo tenía las palabras, ella la escritura.

 
-Hola paloma en este inmenso silencio puedo oír el quebranto de tu corazón.
-Hola Herbert!! Y dime es poesía o solo palabras del viento lo que acompañan ese son?
-Tú siempre serás poesía paloma, mientras que yo quizás pueda ser el triste remedo de alguna tonta canción de amor o más aun… algún grotesco sonido que te acompañe por el mundo en cada clave abrumada, en cada miserable tonta canción.
Déjame darte calor aunque sea a tu sombra, concédeme un aliciente a mis días inhumanos déjame sentarme a tu orilla indagar por la inmensidad.

 
-Ella observa mis labios, busca descifrar mentira o verdad.
Yo me pierdo en el camino hacia sus ojos…

No hay comentarios.: